viernes, 9 de junio de 2017

Summoned Slaughterer. Capítulo 34

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Luis Minaya


Autor: Ido Masayoshi
Traductor ingles:HQ Roxism
Traductor español: Errdex - HunterStars Translation

La estrella de la carretera


Hifumi estaba esperando calmadamente a los soldados de Vichy vestido con su Hakama y su Dougi

Los caminos estaban bloqueados, pero él los estaba esperando en la carretera principal, la cual es un camino de ocho metros de anchura donde un grupo fácilmente podría rodear a un hombre.

Sin embargo, Hifumi estaba en medio de ella.

Sin expresar ninguna precaución; Sus ojos simplemente reflejaban la escena ante él.

Sintiendo la felicidad.

¡Cuántos enemigos han venido! ¡Cuántos podré matar! Esta escena, esta felicidad, seguramente nunca la habría sentido si todavía estuviera en Japón.

Cuando la sonrisa se formó en su cara, una Katana apareció en sus manos; Y, con la velocidad de un relámpago descendiendo de los cielos, y la delicadeza de una hoja siendo llevada por el viento, esa Katana fue oscilada.

Las entusiastas vanguardias parpadearon, inseguros de lo que había sucedido, pero cuando parpadearon de nuevo, ya estaban ahogados en sangre. Sus rostros fueron cortados.

Una y otra vez el sonido del viento siendo cortado era seguido por gritos.

Solo con dar un paso en su rango, la punta de la Katana te arrebataría la vida.

Cortando la garganta.

Perforando los ojos

Rebanando una arteria a través del lugar en donde la armadura es débil.

Ni una vez sola la Katana golpeó un hueso o una armadura.

Tan mecánicamente como si estuviera cumpliendo un deber, tan bellamente como si fuera un artista, él tallaba sus cuerpos repetidamente desde todos los ángulos.

"¡Rodéenlo! ¡Rodéenlo y mátenlo!"

El capitán gritó las órdenes y, como si estuvieran saliendo de un trance, los soldados comenzaron a atacar a Hifumi por ambos lados y por la retaguardia.

Y sin embargo nadie logró herirlo.

Las espadas sólo cortaron el aire alrededor de él; Las mazas simplemente impactaron la tierra.

"¡¿Cómo puede evitarlos?!"

"¡Atraviesen a la bestia, maldita sea!"

"¡No quiero morir...!"

"L-la sangre no se detiene..."

Hifumi fue rodeado, por unos que corrían desesperadamente para ser asesinados, otros que ya eran cadáveres, y otros que pronto se convertirían en cadáveres.

El camino estaba teñido de rojo: y para un espectador incluso podría haber parecido hermoso.

"Disparen las flechas."

"¿Huh?"

"¡Les estoy diciendo que le disparen a ese monstruo!"

El capitán respondió con enojo a su ayudante, que no podía comprender una orden tan extraña.

"Pero, si disparamos ahora golpearíamos a nuestros propios hombres."

"No me importa, si no lo derribamos, más morirán."

"… Entendido."

Después de responder bruscamente, el ayudante ofreció una oración y ordenó a los arqueros que dispararan.

Las flechas, que cargaban el orgullo de sus arqueros, volaban estrechamente juntas.

Sin esperar el resultado, el capitán comenzó a darles órdenes a los soldados restantes.

Las ordenes eran que desmantelaran las estructuras que bloqueaban las carreteras y atacaran al enemigo desde atrás.

Envío a cien hombres en esta misión.

"No importa lo fuerte que sea, nadie puede luchar contra tantos hombres al mismo tiempo."

Cuando ordeno que lanzaran la otra descarga de flechas, el capitán ya estaba seguro de su victoria.

Una lluvia de flechas entró en la vista de Hifumi.

"Muy pocas. Ellas no me darán."

Con un solo paso, las flechas aterrizaron alrededor de Hifumi.

Unos cuantos soldados a su alrededor fueron golpeados y se desordenaron por la agonía.

Hifumi elimino a los que aún podían moverse e ignoro a aquellos que fueron heridos mortalmente.

Pero después de que decapito a los que fueron golpeados en el hombro, notó que el comandante del enemigo estaba ordenando a sus hombres que despejaran las carreteras.

"Así que finalmente han comenzado."

Después de cortar rápidamente a unos cuantos soldados más, Hifumi confirmó que un centenar de hombres se habían ido a despejar las carreteras y comenzó a sonreír.

"¿Así que la masacre comenzara finalmente? ¡Vengan, sean hombres!"

Un resplandor.

Al ver a Hifumi decapitar a otros cinco hombres más, hasta los soldados entrenados se quedaron inmóviles.

Pero, aunque estaba empapado en sangre, Hifumi sacó un papel para limpiar la sangre de su Katana, y, después de hacerlo, la envainó.

"Supongo que debería limpiar un poco."

La oscuridad se extendió desde la sombra de Hifumi y cubrió la tierra alrededor de él. Hifumi uso su magia de oscuridad para deshacerse de los cuerpos.

Los soldados de Vichy estaban aterrorizados, aunque esta no tuviese ningún efecto sobre ellos; Ya que no se puede almacenar seres vivos.

Con Hifumi en el centro de ese mar de oscuridad, los innumerables cadáveres se hundieron y desaparecieron.

Como si la batalla nunca hubiera sucedido.

"Ahora iré por la cabeza de su capitán. Por favor, intenten detenerme."

En algún momento la Katana en la cintura de Hifumi fue reemplazada por una barra de 130 cm de largo.

"Es la primera vez que uso esta arma. Espero que no les moleste que no los mate rápidamente."

Probablemente lo odiarían, sin importar cómo los matara; Los pocos soldados que quedaron ahora tenían sus cabezas aplastadas. Y seguían muriendo.

Pero a diferencia de antes, Hifumi estaba caminando lentamente hacia adelante, incluso mientras seguía matando a innumerables hombres.

"Vamos, mantengan la formación. Preparen sus espadas... ¿Oh?"

Ha llegado una segunda lluvia de flechas.

Hifumi giro el extremo del bastón y una cadena salió de adentro.

Con todos los hombres disparando al mismo tiempo, esta vez había muchas flechas más.

Y mientras Hifumi estaba desviando las flechas con la cadena y acercándose al capitán de Vichy, gritos distantes llegaron a sus oídos.

Aunque el bloqueo fue hecho de un material resistente, si mucha gente lo presionara, seguramente caería.

Eso mismo ocurrió, y muchos soldados comenzaron a salir de la calle principal.

Los primeros en salir fueron los más jóvenes, los desacostumbrados a la guerra.

Pero después de unos pasos el suelo bajo sus pies desapareció, sólo para revelar estacas de hierro y de madera.

Se volvieron incapaces de gritar debido a que sus cuerpos fueron traspasados, y los demás soldados que cayeron sobre ellos hicieron que sus heridas fueran fatales.

Los que gritaban eran los que caían encima de los jóvenes.

Esta astuta trampa fue colocada después de cada bloqueo, por lo que el número de heridos y muertos no hacía más que aumentar.

Incluso si trataban de tomar otra ruta, serían presa de otra trampa.

Seguramente el número de muertos no pasaría de las decenas, pero el objetivo no era matarlos sino detenerlos.

Los soldados que se detuvieron ante las trampas fueron recibidos por una ráfaga de lanzas que volaban hacia ellos.

Los soldados estaban lo suficientemente cerca como para que las lanzas no necesitaran abrirse paso, y muchos fueron perforados como resultado.

El ejercito de Hifumi apareció desde el interior de los edificios, mientras lanzaban las lanzas para matar a los hombres de Vichy.

Había pocas lanzas, así que cuando estas se acabaron continuaron con arcos y flechas.

Los caminos eran estrechos, y los soldados de Hifumi podían atacar tranquilamente a los soldados de Vichy desde sus escondites. Por lo que más vidas se extinguieron rápidamente.

En cuanto al capitán, debido a que los mensajeros que venían a informar las bajas eran cada vez más, y por el hecho de que Hifumi se estaba acercando, perdió lo que le quedaba de compostura.

Sin esperar una orden, el ayudante ordenó a todas las tropas restantes que atacaran al monstruo que se aproximaba. Sin embargo, no podía esperar que muchos quisieran tomar acción.

Mientras maniobraba un extraño bastón con cadenas, un hombre continuó acercándose dejando más y más cadáveres detrás de él.

"A este ritmo…"

El ayudante quiso ordenar a las fuerzas que se retiraran, pero luego miró hacia el capitán.

¿Podría este hombre hambriento de poder aprobar esa decisión? Retirarse ahora cerraría las puertas de su carrera. Pero de otra manera todos morirán. ¿Debería retirar las tropas incluso si eso significa ser juzgado por la corte marcial? El ayudante dudó.

El arma que Hifumi ha estado utilizando, es un arma tradicional de las artes marciales japonesas, de la misma familia del bastón: el Chigiriki (Promesa del árbol). Normalmente está hecho de madera, pero este tenía que ser de metal para resistir la fuerza de Hifumi.

Debido a que su longitud es tal que llega hasta el pecho, esta arma también es llamada Chigirki (Árbol de corte de pecho), tiene una cadena atada a uno de sus extremos y una pesa atada a dicha cadena. Es como una cadena japonesa.

Esta arma tiene sus ventajas y desventajas, y es bastante difícil de usar; Y aunque no es la especialidad de Hifumi, el arma permite una gran variedad de ataques si se utiliza con técnicas de Jojutsu[1].

Por ejemplo, romper la garganta de alguien y luego pisarlo en el pecho para detener su corazón; O romper su mandíbula, obligándolo a arrodillarse en lágrimas, y luego romperle la cabeza.

Dejando los cadáveres aún más deformados que cuando estaba usando una espada, Hifumi aumento la velocidad en que se acercaba.

Esta masacre aún no ha terminado.

"Capitán, debemos retirarnos."

"Un solo hombre... ¡¿Me estás diciendo que perdimos ante un solo hombre?!"

Después de reprender a su hombre, el capitán le pidió desesperadamente que matara a Hifumi, pero el ayudante solo suspiró.

Y después de dar unos pasos lejos del capitán, el ayudante reunió a los soldados cercanos y se preparó para salir de Ródano.

El capitán debido a su desesperación no se dio cuenta, pero Hifumi si lo hizo.

La partida de treinta hombres creó una apertura.

El capitán se quedó solo y desprotegido, por lo que Hifumi se abalanzo sobre él.

"¿Q-que... e.…?

El capitán ni siquiera tuvo la oportunidad de sacar su espada. Cuando se dio cuenta de que había sido abandonado, fue demasiado tarde.

"Muere."

Con una sola palabra, Hifumi envolvió la cadena alrededor del cuello del capitán y lo tiro del caballo.

El capitán se resistió con todas sus fuerzas, pero no pudo hacer nada hasta que el dedo de Hifumi le atravesó el ojo.

Cuando Hifumi retiró su mano, el capitán (cadáver) tenía una expresión bastante divertida.

Al ver que su capitán había muerto, los soldados perdieron completamente su voluntad de pelear y empezaron a retroceder.

"Su general está muerto."

Por supuesto que abandonarían el cadáver.

"¡Si quieren correr, ahora sería el momento! Regresen desesperadamente a donde sus amos y díganles lo que acaba de suceder aquí. Eso sí les creen, por supuesto."

Aterrorizados por la sonrisa en el rostro de Hifumi, los soldados de Vichy se dispersaron como arañas bebé ante un depredador.

Abandonaron sus armas y también a los heridos.

Hifumi caminaba tranquilamente por la carretera, deshaciéndose de cualquier herido, mientras sus soldados estaban ocupados enterrando los cuerpos.

Aquellos que se habían unido recientemente a su ejército estaban vomitando con ojos carentes de vida, mientras que aquellos que ya habían trabajado con Hifumi continuaron realizando meticulosamente sus tareas.

Origa y Alyssa, después de dar las órdenes a las tropas, se dirigieron rápidamente hacia donde Hifumi.

Después de mirar su aspecto, Hifumi mostro una sonrisa amarga mientras se preguntaba cómo lavaría todas las manchas de sangre.

Siguió suspirando profundamente, incluso mientras guardaba el Chigiriki en su almacenamiento oscuro.

La carretera manchada de sangre pronto recibió una sangrienta puesta de sol.



Con menos de un centenar de hombres, los soldados de Hifumi aplastaron a una fuerza muchas veces más grande. En tan solo tres días tales rumores llegaron a la capital y los bares se llenaron de canciones de alabanza para el "Caballero de la espada delgada".

Después de haber escuchado estas revelaciones en el gremio, Kasha, que había ido allí para obtener su recompensa de una misión, estaba caminando por las calles iluminadas por la luz de la luna.

Ella se fue por su propia voluntad; Su vida como aventurera dio un giro y ahora se encuentra bastante bien.

Ya estaba harta de matar personas, estaba satisfecha con su vida de mujer libre, cenaba en restaurantes elegantes y caros, y hasta salía a comprar nuevas armas.

Aun así, de vez en cuando extrañaba a Origa.

Para su sorpresa, rara vez pensaba en Hifumi, pero cuando lo hacía, recordaba su propio rostro al obligar a un hombre a morir por su venganza.

Cuando regresó a su habitación, dirigió su vista hacia la herramienta mágica que Hifumi le dio.

Se dejó caer en la cama de la pequeña habitación de la posada, con sentimientos de soledad atormentándola.

"No es como si estuviera enamorada o algo así..."

Esa frase sólo aumentó su desesperación.

Tal vez estaba equivocada. Tal vez debería haberse quedado con Hifumi y Origa. O tal vez debería haber obligado a Origa a ir con ella, aunque fuera por la fuerza.

Cuando muchos pensamientos y arrepentimientos llenaron su mente, escucho que alguien llamaba a la puerta.

"… ¿Quién es?"

Agarró una espada y preguntó.

En respuesta, escucho una voz femenina familiar.

"Soy Pajou. Hay algo que debemos discutir."

"¿? ¿Cómo sabias que estaba aquí?"

Al ser dejada entrar, Pajou mostró una elegante sonrisa.

"No es tan difícil encontrar dónde vives. Soy un caballero a cargo de proteger esta ciudad, después de todo."

"Qué impresionante. Entonces, ¿Qué necesitas de mí?"

Como no había sillas, se sentaron en la cama y hablaron sin mirarse a los ojos.

"Es una petición de la Corona."

"¿La corona? ¿Qué podría querer la Corona de un simple aventurero?"

"¿No sería mejor hacer una petición al gremio?", preguntó, pero Pajou sólo sonrió.

"Esto es algo que solo tú puedes hacer."

Sin ninguna reserva, Pajou le hizo una sola petición.

"¿Podrías controlar a Hifumi-san para nosotros?"

Kasha guardó silencio y miró fijamente a Pajou.

La sonrisa en el rostro de Pajou se había vuelto muy seria, y sus fríos ojos dorados también miraban a Kasha.



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[1] Nota Errdex: Es un arte marcial en que se utiliza un bastón como arma.

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