domingo, 28 de mayo de 2017

Sairin Yuusha. Capítulo 4


Autor: ???
Traductor ingles: Norva Blog
Traductor español: JcAbril - HunterStars Translation

La hora de la desesperación


En el atelier mágico todo quedó en silencio. El rostro de Luser se iba haciendo cada vez más pálido, como si su sangre estuviese siendo extraída por la punta de la espada que le apuntaba a su garganta.

— ¿Que sucede Luser? Parece como si estuvieses viendo a un fantasma.

— ¿Realmente eres tu Amatsu?  —Preguntó Luser en un tono de duda y nerviosismo —P…porque  estoy seguro que yo…

— ¿Que tú me habías asesinado? —le interrumpí.

Al revelarle una información que no debía ser conocida por Amatsuki Iori, en ese momento Luser pareció haber entendido que yo era realmente Amatsu. Entonces sus ojos empezaron a dilatarse rápidamente y de pronto comenzó a gritar con la voz todavía más temblorosa:

— ¡Esto es imposible! ¡Estoy seguro que invoque a un Héroe de eso no tengo duda! ¡¿Pero entonces como es que estas aquí bastardo!? ¡¿Y esa apariencia?! Por qué…

— ¡Calla! —le grité, intentando perforarle con la espada.

Pero incluso aun estando imbuida con magia la espada del caballero era incapaz de atravesar el cuerpo de Luser. La túnica del bastardo parecía estar protegida con una magia que incrementaba sus defensas.

— ¡Por favor Amatsu espera no me mates! —me rogó desesperado.

— ¿Que no te mate? ¿No crees que tu petición sea un poco egoísta? ¿Crees que voy a perdonarte? Hasta una broma tiene sus límites.

— ¡Es diferente! Fui engañado por Dionis —replicó Luser —. Lucifina y Dionis dijeron: «Si Amatsu muere podemos dividirnos la gloria de ser quienes acabemos con el Rey Demonio».

—…Oí, ¿incluso en tus últimos momentos intentas decir más mentiras?

—No, ¡es la verdad! ¡Es la verdad!, es lo que esos dos bastardos me dijeron cuando se me acercaron —explicó Luser mostrándose realmente desesperado.

Pocos días antes de marchar hacia el castillo del rey Demonio esos dos se acercaron a Luser con la propuesta  de esperar el momento indicado para asesinarme.

— ¿Y después de eso te les uniste no?

—S… Si pero, ¡pero no fui solo yo! También hubo gente que nos dio soporte en la pelea en el castillo del Rey Demonio, mucha gente estuvo de acuerdo y formo parte de esto.

De las Fuerzas aliadas, compuestas por humanos y Semi-humanos que se habían unido para derrotar al Rey Demonio, un grupo de Ogros y de otras razas, incluidas la de los Lobos, también formaron parte de la conspiración.

 Luser me explicó que cooperaron entre sí con el plan de matarme.

También mencionó a la gente que estaba con «Bera Bera».

Recordé inmediatamente al oír ese nombre. Un don nadie, alguien que se me acerco haciéndome saber que aprobaba mi ideal pero se mostraba reacio a cooperar. Sonreí porque todavía recordaba la voz de aquellas personas cuando les propuse que cooperáramos.

“Así que ellos formaron parte de todo esto por el honor de matarme y a cambio de dinero” —pensé divirtiendome.

Me reí.

«En aras de la paz, cooperaremos con los humanos» recuerdo que me dijeron. Y como me creí todas y cada una de esas palabras. Mi risa seguía escapando sin control. Quisiera poder regresar a ese pasado y golpear hasta la muerte al Yo de ese entonces; aquel que era feliz porque estaba siendo reconocido como un Héroe.

— ¿y después? —le pregunté a Luser urgiéndole que continuara.

Luser se había movido hacia atrás cautelosamente cuando me vio reír.

— ¿huh? Ah sí, seguimos paso a paso la estrategia diseñada por Lucifina…

Al parecer según lo que me explicaba Luser, a los Semi-humanos que seguían a mi grupo se les ordenó hacerse pasar por Mazoku y contener a los humanos que iban a marchar al castillo del Rey Demonio. Con eso se crearía una situación en donde nadie podría venir en mi ayuda cuando llegara el momento.

—Oh… ¿por eso fue que el ejército que estaba atacando al enemigo por la retaguardia fue incapaz de entrar al castillo no?

Entendía perfectamente todo lo que me decía Luser, viendo la expresión de su rostro podía notar que todo lo que me estaba contando era cierto.

Lo que sucedió después era algo que ya sabía.

Cortaron mi brazo derecho en el cual residía todo el poder del Héroe aprovechándose de mi agotamiento después del combate contra la joven Mazoku. Ellos sabían que el Rey Demonio estaba muy debilitado y que Luser podría derrotarlo solo con su magia. Así que solo necesitaban deshacerse de mí.

—Ahora lo entiendo.

Al final, en toda esa estrategia llevada a cabo tanto Luser como los otros Semi-humanos también eran prescindibles. Por lo tanto se deshicieron de ellos también.

—Bueno, al final también fuiste engañado, ¿pero porque habría de importarme eso? —Le dije.

— ¡Lucifina y Dionis eran espías del Ejercito de los Demonios!, ¿acaso no lo ves?

— ¡¿Qué?! ¿Esos dos eran espías del Rey Demonio? —respondí estupefacto sin poder ocultar mi sorpresa.

La expresión de Luser me decía que no me estaba mintiendo.

—Después de haberte matado Dionis me sorprendió diciéndome: «Con Amatsu muerto sigues tú» y me traicionaron.

Después de decirme eso Luser se subió el dobladillo de su túnica y me mostró su brazo. Pude notar una herida muy profunda cicatrizada ahí. Me dijo que se la hizo Dionis.

Al parecer después de mi asesinato esos dos se encargaron de descartar a Luser y su promesa con los Semi-humanos.

—Entonces, ¿Cómo sobreviviste? —Le pregunté intrigado.

—Lucifina dijo que debía haber un humano que informase sobre la perdida inevitable del Héroe, al oírla Dionis dejo de atacarme.

Luser fue perdonado para que informase a los humanos sobre mi derrota y la traición de Lucifina y Dionis. Y Luser quien huyó hacia el reino, parece que cumplió perfectamene con ese objetivo, informando que Lucifina y Dionis le habían traicionado a él y que Amatsu había caído en combate.

Como había sido traicionado por esos dos ahora no se reía como lo hizo una vez conmigo.

— ¿Dónde están todos los que formaron parte de esta conspiración? ¿Dónde están Lucifina, Dionis y los Semi-humanos?

—Ambos están con las fuerzas del Rey Demonio, al igual que los Onizuko que los apoyaban. Los de la raza Lobo se les separaron, probablemente estén en la ciudad de las Aguas Termales, que por cierto está bajo el control de las fuerzas aliadas.

—Así que así es… —Dije para mí.

No había garantía de que lo que Luser decía era cierto. Pero ahora entendía porque los nombres de esos dos no aparecían en los libros de historia. Un Héroe asesinado por sus compañeros no era algo que debía ser publicado, además uno de los traidores era un Caballero elegido por el Rey mismo.

Todo era consistente con muchas cosas.

—En…Entonces, ¿no fue mi culpa verdad? ¡Ellos me engañaron! ¡Fui una víctima también! —Gritó Luser golpeando el suelo con el pie.

Lo que decía era verdad. Ciertamente él y aquellos Semi-humanos fueron engañados por esos dos. Al recordar como ambos, Lucifina y Dionis actuaron tan diligentemente para engañarme sentía como las ganas de matar me desbordaban.

Pero. En todo caso eso no cambiaba el hecho de que Luser me había traicionado. No podía pasarlo por alto.

— ¡Entonces cooperemos en esto Amatsu! ¡Mataremos a esos dos quienes nos traicionaron! ¡Podrás vengarte de los Semi-humanos que te traicionaron! ¡Derrotemos al Rey Demonio esta vez juntos! Si eres tu estoy seguro de que podremos hacerlo —exclamó Luser con una sonrisa nerviosa mientras me extendía la mano para cerrar el acuerdo.

Yo por otro lado le grité:

— ¡Callate!

 Y baje mi espada con fuerza haciendo que brotase sangre de la piel que antes estaba protegida por su túnica.

—Ahhh… esta sangre… Amatsu que estas…

— ¿Creíste que lo que has hecho seria perdonado?

Al darse cuenta de que su intento por persuadirme había fracasado Luser se dejó caer al suelo.
Ciertamente este bastardo había sido engañado, pero el hecho de que me había traicionado no había cambiado. ¿Acaso pensaba que sería tan imbécil como para dejar que protegiera mi espalda nuevamente? No pude evitar reír ante lo absurdo de su estupidez.

—Luser dime como llegar al pasadizo de los rituales y la forma de quitar el sello de la cámara de los tesoros.

Era un lugar muy importante sellado por los magos con mucho cuidado. La única forma de cancelar ese sello era destruyéndolo con una magia más poderosa o pronunciando una contraseña predefinida de antemano.

— ¿Que vas a hacer con eso?

— ¡Solo dímelo! —le solté impaciente.

Cuando empuje mi espada hacia Luser, me dijo entre gritos sobre el método de cancelación del sello. Juzgándolo por su expresión sabía que no mentía. Con esto tenía todo lo que necesitaba saber de él. Pero había algo más.

—Para terminar dime una cosa…

Quería oírle decir algo más, y aunque sabía que no cambiaría nada tenía la necesidad de saberlo.

—Es algo que tiene que ver con mi meta anterior, aquella en la cual quería acabar con la guerra y crear un mundo en el cual cada raza pudiese coexistir en paz. En ese momento pensé que Lucifina y todos ustedes pensaban lo mismo y que peleábamos con ese objetivo en mente. Sin embargo el caso es que todos ustedes se burlaron de mí ¿acaso era el único que tenía tales pensamientos? Porque debido a ustedes tres fui capaz de luchar por primera vez por una causa. Yo, que siempre me deje llevar por la corriente, fui capaz de trazarme un objetivo que de verdad quería alcanzar en mi vida ¿todo eso fue un error?

—Yo… Pensé que era un sueño imposible. Incluso si derrotábamos al Rey Demonio la posibilidad de lograr la coexistencia era de cero —respondió Luser.

Es como lo decía Luser.

Los humanos nunca habían tenido la intención de coexistir con los Mazoku. El bando que se resistiese sería aniquilado y los que se rindiesen serian esclavizados. Eso es lo que le esperaba a los dos grupos al finalizar la guerra.

—Ya veo.

La respuesta la tenía yo después de todo.

Algo como la coexistencia era un absurdo. Me deje llevar por un ideal que me fue impartido por mis compañeros después de todo. Si no pude lograr la armonía con mis propios compañeros, entonces algo como lograr la coexistencia con muchas otras razas sería algo imposible.

Estaba decepcionado conmigo mismo por creerles a todos ellos, cuando ellos mismos no lo hacían.

—ha, todo lo que necesitaba oír de ti ya…

—Espera Amatsu- Hay algo que debo mostrarte —me interrumpió Luser impaciente mientras apuntaba hacia un estante dentro del Atelier.

— ¡Que! —repliqué irritado.

—Es algo que tiene que ver con Lucifina. En lugar de mencionártelo prefiero que lo veas por ti mismo.

—Entiendo. Te sigo entonces.

Hice que Luser me guiase por el camino mientras le apuntaba con la espada por detrás. Había un estante lleno de lo que parecían ser materiales de investigación.

—Nunca pensé que fueses capaz de sobrevivir… ¿Cómo sobreviviste? ¿y qué me dices de tu nueva apariencia?

—Calla y camina. No hay nada que necesites saber.

Hasta yo mismo quería saber que me había sucedido. El hecho de que estuviese vivo tenía algo que ver con la segundo invocación que había llevado a cabo el Reino. Sin embargo no creía deberles nada por ello.

—Aquí es…

Al llegar al frente del estante Luser abrió una puerta introduciendo su mano adentro.

—Ahora Amatsu. ¿No dijiste una vez que la simbiosis[1] era algo posible? Yo no pensaba lo mismo. Pero ahora es diferente —me dijo Luser mientras movía su mano haciendo crujir las cosas adentro.

—Entendí que desde un principio siempre estuviste en lo correcto. Incluso todo este tiempo llegue a lamentar el haberte asesinado. Eso hace que ahora quiera redimirme por los pecados que una vez cometí contra ti.

Apenas podía oír la voz de Luser mientras hablaba con su voz quebrantada, sus hombros estaban temblando.

—Entonces Amatsu, ¿vas a dejar el Reino verdad? Si es así déjame ayudarte. Soy capaz de sacarte con seguridad. ¡Por favor déjame ayudarte!

— ¿de verdad crees eso? —le pregunté intrigado.

—Sí, es la verdad.

— ¿Lo es?

En el medio de nuestra charla lo que estaba buscando había sido encontrado. La mano que Luser tenía en el estante retornaba nuevamente.

—Mira esto… pero antes, hay algo que quiero decirte.

Luser que parecía que había cogido algo se volvió contra mí.

— ¡Incluso después de todo este tiempo todavía eres un ingenuo! —me gritó alterado.
Con su mano imbuida de poder mágico lanzo un golpe contra mí. Su dedo índice fortalecido por la magia tenía un filo que rivalizaba con el de una espada.

— ¡Idiota! —Me gritó nuevamente.

Ese dedo sin duda sería capaz de partir mi cuerpo si me tocase. Eso si lograba tocarme por supuesto.

— ¡Que!...

Sin dejar que me tocase había golpeado al vacío. Ya me había preparado para algo como esto y me encontraba en una posición desde la cual podía esquivar sus golpes con certeza.

—Nunca cambias huh. Sigues siendo igual —le dije.

Ya lo había descifrado. Algo bueno, tomando en cuenta todo lo concerniente a este traicionero ataque. Este bastardo era un mago excelente, pero horrible en los combates cuerpo a cuerpo, quizá era por su edad, o quizá por la herida que Dionis le había causado, pero sus movimientos eran torpes, incluso hasta el grado en donde alguien como yo, en mi estado actual, era capaz de esquivarlo sin dificultad.

—Hiii —Gritó Luser arrugando la cara.

Habiendo esquivado su ataque mi intención era apuntar a su cuello con la espada de caballero.

— ¡Mira esto! —gritó nuevamente.

En ese momento Luser levanto su túnica y me enseño un escudo de armas que brillaba tallado en la parte interior de su ropaje.

—En el instante en que yo muera  todo el poder mágico que está almacenado dentro de mi cuerpo explotará. Si me matas aquí ¿estarás dispuesto a morir conmigo?

“¿Almacenó su poder mágico y encima lo acumulo? Desde ese escudo que brillaba de rojo podía sentir una enorme cantidad de poder mágico. Si mataba a Luser cabía la posibilidad de que ocurriese una explosión de una escala tan grande que sin duda acabaría con el palacio entero.

—Hahaha —Luser reía a placer.

— ¡No solo tu vas a morir! ¡Todo el mundo en el palacio será erradicado! ¡Las personas inocentes que no han tenido nada que ver con tu invocación serán incineradas también! ¡Entonces, ¿todavía quieres matarme?!

Su expresión había cambiado de una nerviosa y asustadiza a una más agresiva y satisfecha. Me impresionó subconscientemente lo rápido que un ser humano podía transformarse en algo tan repulsivo.

—Entonces, ¿no tienes el valor para matarme? En el pasado no pudiste siquiera rematar al Rey Demonio cuando estaba a tu merced. Eso es porque eres un debilucho.

Mostrando el escudo que brillaba, Luser se me acercaba provocándome como a una presa. Al mismo tiempo puso su dedo en su cuello claramente mostrando su arrogancia.

—Inténtalo, ¡atrévete a matarme! Ama…

Lance una patada que impacto en su rostro. Sentí en mi pie cuando el cartílago de su nariz se quebró.

— ¡¿GohEh?!

Debido al golpe de mi patada, Luser se estrelló contra una de las ventanas de ventilación que estaba justo a su espalda. Atravesándola completamente cayo boca abajo al vacío.

Su último alarido se fue diluyendo hasta que desapareció por completo. La habitación estaba ubicada en un sitio muy alto. Si un humano caía de esa altura no sobreviviría.

Sin embargo no hubo explosión.

Incluso al caer desde esta altura, esa basura seguía con vida.

Es la misma historia de tres décadas atrás. Ese bastardo era el mago más poderoso del mundo. Pudo haberse debilitado con el tiempo, pero algo como esto no lo mataría.

—Que confianza tan desagradable.

Me di cuenta que mientras llevase esa túnica Luser no podía ser asesinado. Incluso si intentaba desnudarlo por la fuerza estaba seguro que ese dispositivo se activaría.

Incluso si luchara contra el uno contra uno, en el estado en que me encuentro con mis habilidades, es muy probable que no consiguiese derrotarle. Tuve suerte esta vez, pero dudo mucho que lo que paso hoy pueda repetirse en una segunda oportunidad.

—Es imperioso y necesario que recupere mi poder.

Si obtuviese mi antiguo poder y esa túnica se activase no representaría un problema para mí. Incluso en combate personal sería capaz de matarlo sin ninguna duda.

También tenía pendiente hacerle una visita a los otros dos, quienes eran espías del Rey Demonio. Y de paso mostrarle mi gratitud a los Semi-humanos que menciono Luser.

Mi futuro plan estaba decidido. Debía recuperar mi antiguo poder y vengarme de todas esas personas. El plan para recuperar mi poder ya estaba pensado.

Para ese propósito debía pasar al siguiente paso. Había muchas cosas que todavía faltaban por hacerse.

Debía mostrar mi gratitud al Reino que me había invocado por segunda vez.

—¡Ah es verdad!

Al recordar la caída de Luser no pude evitar dejar escapar una carcajada. Sería divertido averiguar que tanto le costó al pobre después de todo.

—Solo esperen —Murmuré dejando el Atelier mágico.



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[1] Nota de JcAbril: Con el término Simbiosis se refiere a una relación de ayuda mutua.
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